Sube la inflación en la Argentina y Venezuela, que se alejan cada vez más del resto de la región

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Ningún otro país sudamericano muestra un aumento anual de dos dígitos en el costo de vida; la mitad de ellos cerró 2013 con un incremento en los precios inferior al 5 por ciento

La inflación dejó de ser un problema que desvela a la mayoría de los países de América del Sur. Con las únicas excepciones de la Argentina y Venezuela, todas las naciones vecinas cerraron 2013 con subas en el costo de vida de un dígito y en la mitad de los casos con índices por debajo de 5% anual.

Si bien todavía no se conocen los datos de diciembre, hasta noviembre la inflación argentina acumulaba en los últimos doce meses una suba de 26,9% de acuerdo con el índice del Congreso, que se elabora sobre la base de las mediciones de las consultoras privadas, con lo cual se descarta que el año terminará claramente por encima de 27 por ciento y algunos economistas ya alertan que el país se está acercando peligrosamente a un nivel del 30% anual. 

Como se viene repitiendo desde hace años, en materia de inflación el único consuelo que les queda a los argentinos es que Venezuela siempre está un poco peor. El país gobernado por Nicolás Maduro cerró 2013 con una suba acumulada en el costo de vida de 56,2%, que casi triplica a la cifra del año anterior. Maduro no dudó en atribuir la aceleración de la inflación a una “guerra económica” generada por la oposición. “La inflación inducida, especulativa, de la burbuja económica creada por la guerra económica de un capitalismo parasitario llevó a una cifra inusual de 56 por ciento”, disparó el mandatario.

Maduro además aseguró que 2014 será un año “muy bueno” para controlar la inflación, aunque a contramano de estos pronósticos las consultoras privadas de ese país proyectan una aceleración del índice del costo de vida al 75 por ciento.

MENOS RESERVAS

La aceleración de la inflación en la Argentina y Venezuela fue acompañada por una marcada devaluación de sus monedas. El dólar registró una fuerte revalorización frente a todas las monedas sudamericanas, con una suba promedio de 10%, aunque en Venezuela y en la Argentina la tasa fue mucho más alta. En el último año, el peso argentino perdió 24,2% frente a la divisa norteamericana, mientras que el bolívar venezolano se devaluó -al cambio oficial- 32 por ciento.

El panorama de la Argentina y Venezuela contrasta con el de los otros países vecinos. Perú informó que su inflación en 2013 alcanzó un 2,8% y, de esta manera, se cumplió la meta que se había impuesto el Banco Central local de cerrar con un índice inferior al 3 por ciento anual.

Colombia llegó un poco más lejos y completó 2013 con un incremento acumulado de sólo 1,9 por ciento, en lo que constituye la menor inflación para ese país de los últimos cincuenta años.

Las autoridades chilenas todavía no dieron a conocer el índice de diciembre, aunque los analistas y economistas privados proyectan para todo el año una suba inferior a 3% anual, con una economía creciendo por encima del 4 por ciento.

Apenas un escalón por encima se ubicó Paraguay, que completó 2013 con una inflación de 3,7%, lo que no fue un obstáculo para que el país exhibiera el liderazgo regional en materia de crecimiento económico, con un incremento de 13,6% en su producto bruto interno, impulsado por la soja y la ganadería.

Los gobiernos de Ecuador y Bolivia, que en muchos terrenos comparten políticas con los de Venezuela y la Argentina, muestran claras diferencias a la hora de abordar el problema de la inflación.

Ecuador, que tiene su economía dolarizada, acumuló hasta noviembre una suba de 2,5% en el costo de vida y sus autoridades proyectan para todo el año un índice inferior a 3 por ciento.

Bolivia es otro de los países que todavía no informó el índice final del año pasado, aunque las proyecciones iniciales dan cuenta para todo 2013 de una suba acumulada de 6,4 por ciento.

Algo parecido ocurre en Brasil, que hasta noviembre pasado había acumulado, interanualmente, doce meses con una inflación de 5,7 por ciento. La mayoría de las proyecciones indican que el año terminó por debajo de 6 por ciento.

En Uruguay, por su parte, el costo de vida acumuló a lo largo de 2013 una suba de 8,5 por ciento, lo que implica un poco más de un punto del índice de 2012 y ubica al país gobernado por José Mujica en un incómodo tercer puesto en el ranking regional de inflación.

Sin embargo, la buena noticia para los uruguayos es que en diciembre último los precios minoristas retrocedieron en promedio un 0,7 por ciento..

 

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