Tres visiones sobre el nuevo Código Penal

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Tras dos años de análisis, la Asamblea Nacional aprobó el nuevo Código Integral Penal. El oficialismo asegura que es un avance en materia jurídica y que se ajusta a los nuevos tiempos y necesidades de la sociedad, incorporando delitos como el sicariato y femicidio, entre otros.

Sin embargo, la oposición adelantó que presentará una demanda de inconstitucionalidad cuando se publique en el Registro Oficial, ya que considera que no existió debate para aprobar la normativa. En este contexto, los expertos penalistas Jorge Zabala Egas, Ramiro García y Ramiro Román analizan el nuevo Código. Todos coinciden en que es punitivo y que responde a un planteamiento político antes que técnico. Aquí sus criterios. (HCR) 

 

‘Deja muy pocas garantías’

En cuanto a la forma, es un Código antisistemático. Tiene unidos cuatro libros, lo cual, por su extensión, los hace inmanejables y ése es un sistema muy antiguo, que ya se superó en los códigos modernos. En cuanto al contenido, es muy grave que se establezca como principio que los delitos puedan ser configurados por decretos o reglamentos del Ejecutivo, burlando el principio constitucional y todos los convenios internacionales. Además, es un Código que contiene una nueva cualificación o dimensionamiento de los elementos del delito. Crea la figura del garante como elemento clave de la participación delictual, el riesgo como elemento clave de la negligencia y dolo y va a crear un serio problema en cuanto a la extensión de los posibles partícipes del delito. Sobre las figuras penales que son para los sectores productivos, como los delitos ambientales, todos son configurados por el Ejecutivo, así que sería de ver cuáles van a ser los reglamentos que van a estar en vigencia para la configuración.
Sobre delitos nuevos, creo que hay mucho de novelería. El femicidio es igual que un homicidio, la diferencia es el sujeto pasivo es la mujer. Con ese criterio debería haber un ‘machicidio’ y todos los sujetos particulares que sean objeto de muerte.
En cuanto al enriquecimiento privado e injustificado, va a ser un arma política que tendrá el Gobierno, y que es una copia del modelo venezolano, que le ha servido para perseguir a los gobernadores. El sicariato me parece que es un asesinato y debió ser especificado como tal.
En consecuencia, creo que éste es un Código Penal que sirve al poder totalitario, absoluto y deja muy pocas garantías a los ecuatorianos, pero eso se verá en su aplicación paulatina.

‘El 70% es copia del actual’

Se copia el causalismo penal, que ya lo tenemos en el Código actual. Han pasado instituciones completas al Código Integral, como todo lo que es desacato, lo que significa la sanción por injuria y calumnia, la parte de determinación de delitos contra la vida, sexuales, contra la propiedad, entre otros. Casi el 70% es copia, lo que han hecho es cambiar un tanto la penalización. Han creado otros tipos de penas, eso es todo. Pero el derecho penal siempre hace descripción y sanción: teoría del delito, teoría de la pena.
El 30% restante trata de manejar desde el punto de vista de la imputación objetiva, subjetiva, tratando de llegar a hablar en el Siglo XXI sobre el funcionalismo penal. Lo que han hecho es expandir el derecho penal. Están copiando criminología de la inquisición y criminología fascista. En temas como el sabotaje, es una copia de la dictadura de 1963 a 1966 en Ecuador. Cuando se empiece a aplicar el Código Penal, existirá una serie de problemas y la Fiscalía no podrá aplicar ciertas partes, por lo que tendrá que realizar consultas y cuando lo aplique, van a tener que construir más centros carcelarios.
Con la expansión del derecho penal quieren hacer que se solucionen los problemas de la sociedad, simplificándolos en dos términos: seguridad – inseguridad. Es decir, todos somos tan inseguros que se justifica que todo el mundo vaya a la cárcel y eso es peligroso porque las sociedades que viven al garrote terminan mal. En el fondo, no podemos hablar solamente de sanciones ni poner en la cárcel a las personas. La aplicación del derecho penal debe ser la última instancia, no la primera.
‘Se está apostando por la criminalización’

Es un Código que tiene claramente una impronta ‘punitivista’, que le apuesta al incremento de los tipos penales y de penas a los ya existentes. Tiene problemas técnicos muy serios, que no son sólo problemas de redacción sino también conceptuales.
En la parte especial, la dosimetría de penas y la sistemática con la que se han agrupado los tipos penales no es la adecuada. Pero hay que decirlo, es un avance en relación a lo que tenemos, pero no es el Código Penal ultra moderno que nos plantea en la exposición de motivos. Sin embargo, preocupa esa perspectiva política de apostarle a la represión y a la cárcel como mecanismo de seguridad ciudadana. Vemos también que se está apostando por la criminalización de algunos ámbitos, como el periodismo, el de la opinión, y esto resulta preocupante. Las conductas propias de la protesta social se están incluyendo como verbo rector de los tipos penales.
Sobre los nuevos delitos, se esta partiendo de varias falsedades. Primero, que el sicariato debe constar en un tipo penal autónomo, como si antes no existiera. El asesinato por pago o promesa existe desde antes del Código Penal vigente, y eso no es nada nuevo y lo que se hace ahora es insistir en algo que ya existe. El femicidio como mecanismo de protección de los derechos de la mujer resulta seriamente cuestionable, si tomamos en cuenta que a la hora de tratar el tema del aborto no se dio paso a una despenalización en ningún ámbito, ni siquiera en el caso de una mujer violada. Entonces hay un doble discurso, una ambivalencia.
En un inicio la aplicación de este Código será caótico, partiendo porque nuestros jueces y fiscales no están preparados ni remotamente para estas nuevas estructuras.

 

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