Siete cuerpos nuevos de seguridad en el mapa oficial

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7 910 voluntarios son requeridos para una primera etapa

En estas unidades, según la complejidad de su misión, se podrá portar armas. El Servicio de Protección Público, ente civil, también podrá usarlas. Se prevé que el Ejecutivo remita el texto a la Asamblea la próxima semana. 

Hasta la próxima semana la Asamblea Nacional prevé recibir, desde el Ejecutivo, el texto del Libro Cuarto del Código Orgánico de Seguridad Ciudadana y Orden Público: el de Entidades Complementarias.

No obstante, el Presidente y su ministro coordinador de Seguridad han adelantado las líneas mayores. En dicho libro, por ejemplo, se institucionalizan cuatro nuevos cuerpos nacionales de seguridad: Vigilancia Aduanera, Vigilancia de la Comisión de Tránsito del Ecuador, Guardia de Tratamiento Penitenciario y la Guardia Nacional Ambiental. Además, en los gobiernos seccionales, según sus competencias, habrá cuerpos de policía municipal, de bomberos y de agentes civiles de tránsito.

En un primer momento, en una transición que puede tomar dos años, se requerirán 7 910 voluntarios. ¿De dónde llegarán estos funcionarios? La tesis del Ministerio Coordinador de Seguridad (MCS) es que salgan de las Fuerzas Armadas. Para ello habrá estímulos: un capitán del Ejército, por ejemplo, puede pasar a otro cuerpo y automáticamente ascender al grado de mayor.

En la cartera se defiende este movimiento como “una franca respuesta a una necesidad ciudadana de hacer una seguridad integral”. Así se expresó Homero Arellano, con un criterio: concentrar el Ejército, la Marina, la FAE y la Policía en sus tareas específicas. De hecho, según el Ministerio del Interior, alrededor de 1 300 policías cumplen otro tipo de responsabilidades.

Pero el modelo genera debate (ver punto de vista), de entrada porque, según la Constitución, solamente Fuerzas Armadas y Policía son las instituciones que pueden portar armas. En el nuevo esquema jurídico se crean otros cuerpos, aunque desde el MCS se deja en claro que no todo el personal de estas entidades podrá usar la fuerza. Un guardia nacional ambiental, por ejemplo, podría portar armas cuando realice tareas de vigilancia en bosques susceptibles a la tala ilegal.

En esa misma línea de discusión se inscribe el Libro Tercero del Código Orgánico de Seguridad Ciudadana y Orden Público, el cual da cuerpo al Servicio de Protección Público. Esta será una entidad civil, armada y dependiente del Ministerio del Interior, encargada de proteger a los funcionarios de alta jerarquía, mediante la ejecución de tareas de inteligencia para prevenir accidentes, amenazas o riesgos. (IFP)

‘Nuestra Constitución no da paso a la creación de cuerpos civiles armados’

Punto de vista

Paco Moncayo, exasambleísta y exalcalde de Quito 

La discusión sobre el Cuarto Libro no ha seguido el procedimiento que mandan la Constitución y la Ley Orgánica de la Función Legislativa. Las misiones de las FFAA están definidas en la Constitución y allí no se habla de ningún cuerpo de seguridad. Un tema tan serio merece debate con la sociedad.

El país tiene que estar alerta, además, porque hay un presupuesto para los 35 mil reservistas. Me enteré (ayer), gracias al asambleísta Ramiro Aguilar. Normalmente, el presupuesto de las reservas ha estado dentro del presupuesto global como parte de la Dirección Nacional de Movilización. Ahora se desagrega y eso debe explicarse. Porque el Presidente, en una ceremonia en la Armada, ya dijo que se iba a formar un ejército de reservistas, para los cuales tres meses de preparación eran suficientes. No sé si este sea el espíritu, pero estaríamos creando un sistema similar al venezolano: el de las milicias populares bolivarianas. Si es que esto se va a hacer, también deben decírnoslo. Yo me he preocupado por esta forma de presentar el presupuesto, pero espero que aquel no sea el propósito.

Se ha dicho que hay que reducir el número de militares porque necesitamos crear o fortalecer los nuevos cuerpos y porque ya no hay la guerra con Perú. Usted no puede tomar decisiones a priori a partir de estas premisas. De entrada, porque no existe el estudio que diga cuántos militares se necesitan por cada 1000 habitantes, pues en el tema militar se planifica en función de escenarios prospectivos de seguridad. Nadie nos puede asegurar que en el mundo no aparezca un nuevo Hitler que quiera formar una nueva Gran Colombia o llevarse la cordillera del Cóndor.

Por otra parte, el mecanismo para crear los nuevos cuerpos es fatídico. A un cirujano, por ejemplo, usted no puede decirle que le va a pagar más para que se haga enfermero. Entonces, necesita una mejor explicación el que un teniente coronel salga del Ejército a uno de los cuerpos y se convierta de inmediato en coronel y gane más. ¿Y la doctrina y la formación?

Esto, en todo sentido, es un regreso al pasado. Es volver a las guardias partidarias. Cuando se habla de crear nuevos cuerpos armados, hay que leer la historia de cómo comenzó Hitler, dejando el Ejército a un lado, pero creando fuerzas paramilitares para su ejercicio político. Si esta es la intención, que la digan, para que el pueblo sepa cómo posicionarse ante el tema. La Constitución no da paso a la creación de cuerpos civiles armados. De acuerdo a este proyecto, estos civiles armados incluso tomarían el mando de las fuerzas en caso de una crisis. Hay que aprender de la historia… Y pienso en Venezuela. La mitad del país es chavista, y muchos allí están armados. ¿La otra mitad reclamará como derecho estar también armada? Allí se acaba la democracia, y ya solo nos queda la barbarie.

 

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