Necesidades de los cantones migran hacia otros espacios

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Viviana Vélez, de 20 años, llegó en el 2011 a vivir en la cooperativa Voluntad de Dios, en el noroeste de Guayaquil, tras migrar de Esmeraldas. Rosa Suárez, de 23, llegó a la coop. Una Sola Fuerza, en Durán (Guayas), hace tres años procedente de la zona rural de la provincia de Santa Elena. Luber Mendoza, de 35, se instaló en el 2010 en un asentamiento irregular del mismo cantón, luego de salir de su natal El Empalme, en el norte de Guayas, y dejar de recorrer el país como comerciante itinerante de zapatos.

La historia de estas tres personas confluye en el mayor conglomerado urbano del país, con 2’526.927 habitantes (según el censo del 2010), incluida la población urbana de Guayaquil y la de Durán. Los tres viven ahora en esta área urbana de 345 km² de extensión, de los que un 8,1% está cubierto por agua.

Los tres llegaron a Guayaquil y su zona de influencia, que incluye a Durán y la parroquia urbana de La Puntilla, en Samborondón, especialmente. Ahí se encontraron con la ciudad que tiene los mayores índices de subempleo y desempleo, con tasas del 41,3% y 5,7% de la población económicamente activa, en su orden, según el último reporte del INEC de diciembre pasado.

Suárez y Mendoza arribaron con la expectativa de encontrar mejores ingresos. Primero se instalaron en casas de amigos y familiares para después independizarse. Mendoza trabaja desde noviembre en una fábrica de cigarrillos, luego de manejar un taxi que alquilaba. Suárez tiene un mes laborando en una empacadora de camarón. Ambos ganan el sueldo básico ($ 340) y viven en situación precaria junto a Vélez, quien con tres hijos no puede trabajar. Su conviviente, David Macías, mantiene a la familia laborando como pintor de forma ocasional.

Aun así, dicen que no piensan retornar. Ahora habitan en zonas informales sin acceso a servicios básicos, tal como ocurría en sus lugares de origen. La falta de alcantarillado afecta al 95% y 65% de la población de El Empalme y de la provincia de Santa Elena, en su orden, según el censo del 2010.

“En Durán gano $ 80 semanales si trabajo todos los días. Allá (en Santa Elena) nunca ganaría eso”, dice Suárez. Mientras que Vélez espera que su esposo halle un mejor empleo, ya que los $ 70 al mes que recibe no les alcanza.

El último reporte de pobreza del INEC de diciembre pasado indica que solo en Guayaquil (sin incluir a Durán) hay 410.647 personas consideradas pobres porque sus ingresos no superan los $ 80 al mes. Entre ellas hay 60.625 habitantes en la indigencia porque perciben menos de $ 40 al mes. La tasa de pobreza en el cantón Guayaquil bordea el 17% de la población proyectada por el INEC para diciembre del 2013. Se trata del porcentaje más alto de entre las cinco ciudades del país de las que la entidad presenta resultados. Le siguen Machala (12,3%), Ambato (7,4%), Quito (6%) y Cuenca (5%).

Estudios realizados por la Municipalidad de Guayaquil, con base en los censos y los datos de crecimiento poblacional, indican que al cantón y su zona de influencia –que abarca las localidades aledañas de Durán y Samborondón– llegan cada año unas cinco mil familias que ocupan 170 hectáreas. Se trata de personas que están bajo la línea de pobreza. “Es un patrón histórico que no ha variado. Guayaquil concentra desde hace más de 60 años el 85% de las migraciones que vienen del campo o de las ciudades intermedias. Si no resolvemos el problema estructural del país, por necesidades de trabajo y servicios básicos van a seguir viniendo”, dice José Núñez, director de Urbanismo de la Municipalidad de Guayaquil.

El traslado de estas personas implica también la multiplicación de los problemas de acceso a servicios básicos en los destinos, áreas que no pueden ser intervenidas hasta que sean debidamente legalizadas.

El 39% de las 600.815 viviendas del cantón Guayaquil censadas en el 2010 no tenía alcantarillado sanitario. Funcionarios de la concesionaria de agua potable y alcantarillado de Guayaquil Interagua recalcan que esta brecha se ha cerrado al 10% dentro del límite urbano de la ciudad. Pero son metas que varían cada año, a medida que se legaliza a quienes se ubican en los asentamientos informales, dice Ilfn Florsheim, vocera de Interagua.

Analistas coinciden en que esta migración responde a problemas como la falta de empleo y debido a las falencias en los servicios básicos de la población en sus lugares de origen, que es una de las competencias de los gobiernos seccionales y cuyo acceso, según la Constitución, debe estar garantizado por el Estado.

En el caso de Guayaquil, la migración se encuentra ahora con una particularidad, coinciden los analistas: el modelo económico que ha impulsado el régimen actual gira en torno al petróleo que se extrae de la zona oriental del país y en obra pública frente a las características del aparato económico de Guayaquil y la cuenca baja del río Guayas, una región cuya actividad económica se basa en la agroexportación e importación que genera una buena parte de las fuentes de empleo.

Para el analista Jaime Carrera, director del Observatorio de Política Fiscal, estas dos visiones de desarrollo han ahondado en Guayaquil los problemas estructurales de pobreza y de subempleo ante la falta de condiciones para crear más empleo desde el sector privado. “Es un modelo central que concentra las políticas y ha limitado el accionar de los municipios”, dice Carrera.

El presidente Rafael Correa y el alcalde de Guayaquil, Jaime Nebot (PSC), recién reelecto en los comicios del 23 de febrero, se han referido a estos modelos de desarrollo. El primer mandatario ha cuestionado en sus enlaces sabatinos y declaraciones que el modelo aplicado en Guayaquil durante más de dos décadas de administración del PSC no ha resuelto problemas como la falta de servicios básicos (las cifras oficiales dan cuenta de una cobertura del 90% dentro de los límites urbanos de la ciudad).

Mientras que Nebot volvió a defender su gestión ya en la noche del 23, tras ganar la reelección. “Hoy ha sido ratificado ese modelo por el pueblo de Guayaquil de forma abrumadora”, dijo el alcalde.

El centro de esta disputa ha sido el asentamiento informal de Monte Sinaí, al noroeste de Guayaquil, donde habitan 16 mil familias, según el Gobierno. El lugar, que se halla fuera de los límites urbanos del cantón, se ha convertido en el actual polo de migración. Ahí, calles de lodo y tierra parten el bosque seco del que aún resaltan pijíos y ceibos con sus altas copas en medio de casas de caña y colinas. Es el Guayaquil apartado, allá donde el transporte público escasea y su población tiene horarios fijos para dormir o salir, ante problemas como la inseguridad y la falta de energía, agua potable y alcantarillado.

Jenny Rosas, de 37 años, dice que llegó a la cooperativa Voluntad de Dios, en Monte Sinaí, hace cuatro años; al igual que lo hizo su padre, quien migró de Manabí hace cinco décadas para asentarse en el suburbio (sector ahora consolidado y que se inició de la misma forma). Esta ama de casa ocupa un predio donde vive con su esposo y sus dos hijos. “Estamos esperando las mejoras. De acá al suburbio (donde viven sus padres) estamos a casi dos horas de viaje y no hay buses”, dice Rosas, quien ha instalado una tienda.

A más de los servicios básicos, los habitantes de los asentamientos irregulares y de áreas que empezaron como tales y que ahora están consolidadas –como Bastión Popular y Mapasingue, en el norte; y suburbio, isla Trinitaria y Guasmos, en el sur–, mencionan que otro problema es la inseguridad. Los entrevistados por este Diario refieren asaltos a diario en tricimotos, en buses, en taxis, al pie de tiendas; casos que no son denunciados. En el bloque 5 de Flor de Bastión, en el noroeste del cantón, vive Luis Loor, quien migró hace doce años de Portoviejo. “Acá hay más trabajo”, dice, aunque en los últimos cuatro meses ha perdido dinero y celulares en cinco asaltos, los que no ha denunciado en la Fiscalía.

6.384
Robos agravados denunciados en 2013

Los 123 robos agravados que en promedio semanal registró la Fiscalía en Guayaquil en el 2013 no incluyen a los ocurridos en sitios como el Guasmo sur, donde hay casos no denunciados.

10%
Sin alcantarillado en Guayaquil

Zonas como Mapasingue oeste, que se inició como asentamiento irregular hace 40 años, aún no tiene servicio de alcantarillado. La concesionaria Interagua planea terminarlo en marzo próximo.

17%
De pobreza en Guayaquil

Viviana Vélez llegó en el 2011 a Monte Sinaí, que está fuera del límite urbano. Tiene tres hijos y sus ingresos bordean los $ 70 al mes, por lo que es parte del 17% de pobreza a diciembre del 2013.

7.606
Viviendas precarias

Según el censo del 2010, en Durán había 7.606 casas con techo de lata o paja, paredes de caña y piso de madera o tierra. Mientras que en Guayaquil se contaron 41.591 estructuras de este tipo.

 

http://www.eluniverso.com/noticias/2014/03/02/nota/2266136/necesidades-cantones-migran-hacia-otros-espacios

 

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