Los medios estatales cargan contra un nuevo proyecto periodístico de Ecuador

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El embrión de una nueva agencia de noticias despierta suspicacias por su supuesta vinculación con la CIA

Soraya Constante Los medios de comunicación de Ecuador han protagonizado esta semana lo que la reciente Ley de Comunicación define como “linchamiento mediático”. Todo empezó con un reportaje de investigación que publicó el diario El Telégrafo, en el que revelaba que la activista política de centroizquierda Martha Roldós y el periodista de investigación Juan Carlos Calderón crearían una agencia de noticias con la financiación de la National Endowment for Democracy (NED). El concierto de medios estatales replicó la noticia sin hablar con los gestores de este proyecto periodístico e iniciaron una campaña de desprestigio contra ellos.

El argumento para el ataque mediático es que la agencia de contenidos periodísticos se convertiría en un medio de oposición política puesto que la NED sería la mano financiera de la Central Intelligence Agency (CIA) y podría buscar desestabilizar a los Gobiernos progresistas. La justificación que expone el periódico estatal para hacer tal afirmación es una publicación de The New York Times de 1997 en la que se señala que la NED “se creó (…) para llevar a cabo públicamente lo que ha hecho subrepticiamente la CIA durante decenios. Gasta 30 millones de dólares al año para apoyar a partidos políticos, sindicatos, movimientos disidentes y medios informativos en docenas de países”.

La descalificación de Martha Roldós, que fue asambleísta y se postuló a la presidencia de Ecuador en 2009, se propagó en las redes sociales. Algunos trolls e incluso periodistas de medios estatales como Andrés Reliche – que trabaja para la agencia Andes – fueron más allá y acusaron a la política de venderse a la CIA. La entidad supuestamente habría fraguado la muerte de su padre, Jaime Roldós, el presidente que lideró la vuelta a la democracia en Ecuador en 1979 y falleció en un confuso accidente aéreo en 1981. Nunca hubo una explicación convincente de ese suceso pero un documental reciente, realizado por el periodista Manolo Sarmiento, muestra las posibles implicaciones de la CIA en el accidente. Roldós se había opuesto a la expansión del Plan Cóndor que desde los años 70 tuvo como misión eliminar la oposición política en el cono sur, sobre todo, a la izquierda.

Martha Roldós condenó el uso de la maquinaria gubernamental para desprestigiarla y que se trate de desdibujar la relación que guarda con su padre. “Tenía la peculiaridad de que me arropaba la memoria de mis padres, eso le hacía muy difícil al Gobierno de Correa vulnerarme (…). Lo que hacen ahora es extremadamente grave, usan los medios de comunicación públicos para levantar una patraña sobre mí, metiéndose con lo más sagrado. La muerte de mi padre es un tema abierto”, dijo en una rueda de prensa en la que estuvo acompañada por su hermano y sus abogados. “Esto es perverso, pero es consecuente con la práctica fascista de un gobierno que primero deshumaniza a las personas que va perseguir, los pone en el último peldaño de la especie, para luego justificar la violación de todos los derechos”.

El presidente Rafael Correa se sumó a la campaña de descalificación de Roldós y Calderón el pasado 11 de enero durante su informe semanal de labores. El mandatario tachó al periodista Calderón de “caretuco” (sinvergüenza) por buscar financiamiento de una fundación de extrema derecha norteamericana y señaló que el mayor descaro era que iba a cobrar 24.000 dólares mensuales, según la publicación de El Telégrafo. Esta afirmación, que fue titular de varias publicaciones, fue desmentida por Calderón, quien señaló que la cifra de la que habla el periódico estatal corresponde a la retribución anual que recibiría el director de la agencia de noticias y añadió que el costo global que necesitan para el proyecto es de 50.000 dólares anuales.

Calderón se convirtió en un periodista incómodo para el Gobierno en 2010, cuando publicó el libro El Gran Hermano, en el que revelaba los contratos que el hermano del presidente – Fabricio Correa – firmó con el Estado. Calderón y el coautor del libro afirmaron que Rafael Correa conocía la trama de corrupción de su hermano y por esto fueron enjuiciados y condenados a indemnizar al presidente difamado con dos millones de dólares. Al final, el caso se archivó porque Correa decidió perdonarlos. Calderón siguió publicando sus investigaciones y, más adelante, sacó a la luz los deslices del primo del presidente, Pedro Delgado, que administró los bienes de la banca y huyó a Miami tras cometer algunas irregularidades.

Ahora Calderón dirige la revista digital Plan V, un medio encargado de fiscalizar el poder a través de sus reportajes de investigación. La intención de tener un medio de comunicación que documente los actos de corrupción es una vieja aspiración de Martha Roldós, a la que se ha sumado Juan Carlos Calderón. “La agencia es parte de un proyecto global, que incluye una entidad que documente temas de violación de Derechos Humanos, del debido proceso y temas de corrupción, lo cual es legítimo. No veo por qué esto tenga que desprestigiar a un gobierno como este”, dijo el periodista a El PAÍS.

Martha Roldós empezó a conversar con periodistas de investigación de la región, como el colombiano Gonzalo Guillén, para concretar el proyecto, que sería similar a medios electrónicos en línea como El Faro de El Salvador o La Silla Vacía de Colombia. A través de estos contactos llegó a las organizaciones norteamericanas e hizo su solicitud. El Telégrafo publicó el nombre de todas las personas que se han relacionado con Roldós por este proyecto periodístico y lo ilustró con una infografía.

Los medios de comunicación privados han cerrado filas en torno a los gestores de la nueva agencia de noticias. Uno de los temas que han cuestionado es cómo el diario público consiguió la información. “Mucho de esto ha sido tomado de correos particulares de Martha Roldós. Esa información solo estaba en los correos, no hay documento impreso, no fue desviada a otro lado, por eso tenemos que hacer un peritaje para demostrar técnicamente que hubo un hackeo”, ha dicho Calderón en más de una entrevista.

Al respecto, Orlando Pérez, director de El Telégrafo, dijo en el portal de noticias Ecuadorinmediato.com que obtuvo los documentos “bajo la solicitud de acceso a la información que existe en Estados Unidos”. Aseguró, además, que le inquieta la verdadera intención del proyecto periodístico. “Lo que más me preocupa a mí, como ciudadano y periodista, es ¿qué objetivos tiene la NED para apoyar un proyecto de esa naturaleza? Porque, seamos honestos, ¿cuánta inocencia puede haber en este proyecto?”.

 

http://internacional.elpais.com/internacional/2014/01/17/actualidad/1389927964_924844.html

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