Las fichas que movió el 23-F en el Gabinete

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El primer anuncio que hizo el Presidente tras el revés del 23-F fue el del retorno de Alvarado a Carondelet y la entrada de Bonilla en lugar de Beatriz Tola, señalada como una de las responsables de la mala campaña.
Vinicio alvarado

Secretario General de la Administración

El retorno del hacedor de la marca Correa

Vinicio Alvarado vuelve a un cargo que no está hecho a su medida. Como Secretario de la Administración, debiera ser el gran gerente de la mal llamada Revolución ciudadana. Y él es más estratega que supervisor. Pero el cargo lo pone cerca del Presidente y le da el estatus de gurú que lo envuelve desde que Rafael Correa llegó a Carondelet.

En realidad, pocos conocen por qué Alvarado terminó en el Ministerio de Turismo. Entonces era, con Alexis Mera, las cabezas predominantes del régimen. Algunos han visto en su distanciamiento la causa evidente de los errores políticos cometidos por Correa. Es ir un poco rápido: en realidad la marca Correa, construida por Alvarado como un producto, incluía los exabruptos presidenciales. Aquello que ha cambiado es que esos rasgos, que en los sondeos figuraban como cualitativos, no afectaban la marca. Ahora solo el Presidente cree que su estilo sigue sin causar mella al humor de los electores…

El retorno de Alvarado abre, entonces, un interrogante sobre su segunda etapa: ¿una repetición de la primera? ¿O cambios significativos que pudieran introducir cambios en su producto? Su intervención en Madrid, cuando dijo que Correa debiera no presentarse en 2017, puede ser una confesión de que su marca requiere salir de la escena antes de sufrir procesos irreversibles de desgaste.

Ramiro Vallejo

Secretario Nacional de Inteligencia

La sombra del Presidente

El teniente coronel Rommy Vallejo cuidaba las espaldas de Rafael Correa desde 2005. Inicialmente fue su edecán en el Ministerio de Economía. Se volvieron a encontrar en la campaña presidencial de 2006, como encargado de su seguridad y la relación oficial se selló en 2007 cuando asumió la jefatura de la Unidad de Gestión de Seguridad Interna de la Presidencia (UGSI). Vallejo, en términos de inteligencia policial, es la sombra de Correa. Él visita primero los lugares a los cuales concurrirá el Presidente y ofrece “análisis sociopolíticos” para medir la temperatura de la conflictividad social. De hecho, varios medios presentaron informes sobre seguimientos de miembros de la UGSI a líderes indígenas y de izquierda, especialmente durante la Marcha por el agua, la dignidad y la vida. Las polémicas en que se ha visto envuelto (los informes de la antigua Unidad de Inteligencia Financiera y el bombardeo a Angostura) no erosionaron, al parecer, la confianza que el Mandatario tiene en él.

Ledy Zúñiga

Ministra de Justicia

La abogada de confianza de José Serrano

Quiteña, abogada de 36 años, ella ha escalado posiciones en el Gabinete como una de las profesionales de confianza de José Serrano. Lo ha acompañado en varias de sus responsabilidades públicas. Fue abogada de la Subsecretaría de Minas en 2008, al año siguiente fue Directora de Investigaciones de la Secretaría de Transparencia. Cuando Serrano asumió la cartera de Justicia, Zúñiga fue su Subsecretaria de Rehabilitación Social. En mayo de 2011 volvieron a trabajar juntos en el Ministerio del Interior. En diciembre del año pasado presidió el Consejo Nacional de Rehabilitación Social y estuvo al frente del proceso de reubicación de los presos en nuevos centros, como el de Cotopaxi. Serrano, finalmente, impuso a Zúñiga una condecoración al mérito, a inicios de marzo. Ahora lidera la cartera de Justicia, encargada a Serrano desde la salida de Lenin Lara quien optó por la Alcaldía de Esmeraldas en las seccionales del 23 de febrero.

Viviana Bonilla

Secretaria de Gestión Política

Nebot ni siquiera pronuncio su nombre

Ella es el mejor malentendido político del 23-F: el Presidente se encargó de convertirla en la revelación del oficialismo. Algo parecido había ocurrido con Gabriela Rivadeneira, cuyos resultados en su provincia fueron desastrosos.

Bonilla obtuvo 39% de los votos para la Alcaldía en Guayaquil. Los votos los puso el Presidente. Él estuvo en los spots, promocionó las obras, lideró una gigantesca campaña que los asesores de Nebot calificaron de “súper agresiva”. El Presidente planteó la campaña contra Nebot en términos absolutos: entre dos modelos. El papel de Viviana Bonilla, en ese contexto, quedó tan reducido que Nebot nunca la nombró. El Ministerio de la Política parece un estreno poco auspicioso para ella. Correa ocupa ese terreno. Los mediadores entre el Ejecutivo y el legislativo han salido mal parados: Barrera, en Montecristi, Soliz y Tola en el Ministerio… Y el terreno luce minado, pues el 23-F aumentó la tensión en el interior del oficialismo. Su gestión dirá si se equivocan aquellos que creen que, a los 30 años, no tiene experiencia para la tarea que le impone Correa.

Omar Simon

Secretario de la Presidencia

De juez electoral a hombre de confianza en Carondelet

Su presencia en Carondelet es buena para él y engorrosa para el Gobierno. Para él es un cargo alto que incluirá en su hoja de vida. Para el poder, en cambio, es la prueba de que en el correísmo hay una puerta giratoria que no respeta ciertos códigos deontológicos: no hay incompatibilidad entre haber sido juez de un organismo de control -como el electoral- y ser uno de los funcionarios más cercanos al Presidente.

Omar Simon hizo alarde de independencia en el CNE, sin jamás llegar a convencer. No tuvo ni la distancia con el Ejecutivo ni la ecuanimidad que requería ese cargo. Siempre se escudó tras supuestos vacíos en la ley. Simon es pana de Rafael Correa. En el colegio La Condamine, donde estudian sus hijos, han cantado juntos en las reuniones de padres de familia y también han rezado juntos en las novenas navideñas. En alguna ocasión Martha Roldós ironizó sobre el tándem que hicieron sobre una tarima: “Simon -dijo- le toca las maracas a Correa”.

Nacido en Latacunga, el nuevo Secretario de la Presidencia tiene 42 años y es licenciado en Sociología y Ciencias Políticas en la Universidad Central, en Quito. Su nuevo trabajo, se entiende, es de confianza y de comunión política.

Paola Carvajal,

Ministra de Obras Públicas

De la Metrovía a las grandes autopistas

Ella fue parte del modelo al que el Presidente califica como un fracaso: el de Guayaquil. Paola Carvajal tiene un currículo amplio que incluye un título en Ingeniería Civil en el Instituto Tecnológico de Monterrey y especialidades en sistemas de transporte masivo en España, Estados Unidos, Suiza y China. Primero trabajó como apoderada de la empresa Tacom Teleholding, encargada del cobro de los pasajes de la Metrovía. El sistema de transporte más cuestionado por el Gobierno en la última campaña electoral para tratar de apuntalar la figura de Viviana Bonilla. Y, según su hoja de vida, también fungió como directora de Operaciones de la Fundación Metrovía, antes de entrar en la Agencia Nacional de Tránsito, donde estuvo con Mauricio Peña, su director, hasta diciembre de 2012. Ella fue parte de una terna enviada por el Presidente para reemplazarlo. En su nuevo cargo, empezó siendo leal con sus anteriores jefes. Cuando le preguntaron sobre la opción del Metro que ofrecía el Gobierno, como alternativa a la Metrovía, dijo que ese nuevo sistema podía convivir con uno alternativo: la Metrovía…

Carlos Marx Carrasco

Ministro de Relaciones Laborales

El disciplinador de Alianza País con un perfil más político

El cambio de Carlos Marx Carrasco es un claro mensaje de que algo reconoció el Gobierno en su revés el 23-F: presentar al recaudador de impuestos como el rostro amable de la campaña en Quito, con cadenas para advertir sobre una campaña sucia que llegaba de México, más que sumar restó. Pero también puede ser leído como la decisión de trasladar a un funcionario eficiente y disciplinador al Ministerio laboral que tiene que ver con las empresas. En un momento en que se anuncia un acercamiento con ese sector, por el cambio de matriz productiva, puede resultar un mensaje un tanto ambivalente. Desde hace años, Carrasco dejó de ser un funcionario técnico para tener una actividad política protagónica. Lo hizo en la campaña presidencial cuando aflojó en el cobro de impuestos al candidato Álvaro Noboa, y después, tras el triunfo de Correa, incautó La Clementina, símbolo del poder del magnate bananero. Lo hizo cuando apareció, como presidente del Comité de Disciplina y Ética del oficialismo, mandando a callar un mes a Paola Pabón, Gina Godoy y Soledad Buendía que, como asambleístas, defendieron sus posturas en la Asamblea a favor de mujeres violadas. Marx Carrasco fue visto como una suerte de verdugo en el SRI y, al parecer, también en el correísmo.

http://www.hoy.com.ec/noticias-ecuador/las-fichas-que-movio-el-23-f-en-el-gabinete-603268.html

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