Cónyuge de Fernando Villavicencio responsabiliza a Rafael Correa por allanamiento

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Verónica Sarauz, cónyuge de Fernando Villavicencio, formalizó ante la Defensoría del Pueblo, una denuncia por la violenta incursión armada a su domicilio, solicitada por el presidente Rafael Correa, el secretario jurídico de la Presidencia, Alexis Mera, y ejecutada por la Fiscalía y el Grupo de Intervención y Rescate GIR, la noche del 26  y madrugada del 27 de diciembre, la cual ha dejado graves secuelas, en especial en sus hijos pequeños, señala.

“Presento esta acción bajo protesta, pues desconfío en las instituciones controladas totalmente por el Ejecutivo, y además debido al silencio de la propia Defensoría, organismos de derechos humanos y de protección de la niñez, que han guardado un silencio cómplice frente a un hecho violento el cual de conocimiento público, expresó la señora Sarauz, al tiempo de anunciar que en los próximos días llevará el caso a organismos internacionales.

Sarauz, le preguntó a la primera dama, Ann Malherbe, cuál hubiese sido su reacción si un grupo de hombres armados, encapuchados, violentara su casa a la media noche, en época navideña, sin respetar a dos tiernos niños, acaso porque mi esposo no comulga con el gobierno, mis hijos han perdido sus derechos?, preguntó.

En el contenido de la denuncia, se señala: “quiero exponer los graves efectos que para las garantías constitucionales de mis niños menores de edad y, en general de mi familia, tiene la alevosa acción realizada por un equipo de aproximadamente diez policías especiales encapuchados armados para la guerra, diez miembros de la Fiscalía, un camarógrafo y,  tres agentes de la Presidencia que permanecieron durante tres horas en mi departamento.”

Respecto a las normas violadas, la denuncia precisa: “Salvo situaciones de delito flagrante, en los que por su naturaleza es menester poner en resguardo los elementos del delito cometido, en los actos y diligencias de la administración pública, sobre otros hechos no urgentes, deben realizarse durante horarios laborales. Más aún, deben ser realizados con el mínimo de afectación de derechos. Bajo cualquier circunstancia, incluso habiendo indicios certeros de culpabilidad de los padres, los derechos de los niños y de las madres con niños de pecho, deben ser respetados con celo por el Estado. En cualquier acto gubernamental, diligencia judicial, o de cualquier tipo, los niños, las madres con niños menores, deben recibir asistencia humanitaria preferente y especializada, respetándose ante cualquier circunstancia, el principio de interés superior de esas personas vulnerables y sus derechos prevalecerán sobre los de las demás personas (CRE 44). El Estado debe adoptar las medidas necesarias para prevenir, eliminar y sancionar toda forma de violencia, en especial la ejercida contra las mujeres, niñas, niños y adolescentes (CRE 66, 3b)”

No obstante las normas constitucionales y aún de sentido común que he indicado, durante el allanamiento a mi hogar que he relatado, el grupo de asalto que incursionó, atropelló todas y cada una de las medidas de seguridad y respeto que se deben observar para con los niños y para su madre, agrega Verónica Sarauz.

En el relato de los hechos, la señora Sarauz destaca que de manera incomprensible, este grupo llegó a mi casa a las 11 de la noche y de una manera determinante dijo ser de la Fiscalía. Desde el interior, mi esposo y yo, ¿cómo podíamos dar crédito a una voz que a esa hora dice ser de un funcionario público, más aún, en pleno período navideño y a altas horas de la noche? Desde aquí, inició un acto de terror en contra de mi familia, pues mi esposo y yo, los adultos de la casa, inmediatamente intuimos un asalto criminal e inmediatamente nos sentimos indefensos, impotentes ante la brutalidad del grupo que ingresó a nuestra morada.

¿Por qué tuvo que integrarse un grupo de más de 20, personas y, más que todo, con 10 policías del GIR, el cuerpo especial de la Policía, que actúa en rescate de rehenes, en captura de bandas delincuenciales peligrosas. Ese grupo policial se encontraba encapuchado, con armas de asalto. ¿Por qué para realizar una diligencia a la casa de un periodista, se actúa de esa manera? ¿Qué antecedentes delictivos o de peligrosidad tiene mi esposo, que amerite dicho trato? La única respuesta es que se quiso causar pánico en mi familia, amedrentarla, someterla, hacerla sentir la fuerza. ¿A qué mente enferma responde el diseño de este acto de terrorismo de estado, encubierto en una diligencia judicial?

Durante la revisión de los bienes de mi casa, este grupo de asalto, realizó su labor de la manera más violenta que le fue posible, impidió que nos vistiéramos al inicio, impidió que estuviera presente nuestro abogado, impidió violentamente que la madre de mi esposo, una mujer de 70 años, subiera a ayudarnos, la vejaron empujándola contra el pasamanos de la grada; sacaron a empellones a una vecina.

Luego, ordenaron groseramente que retiráramos a uno de mis niños que dormía –luego él nos contó que se hizo el dormido para evitar que le hicieran daño-. Todo esto configura más un acto de amedrentamiento a un grupo familiar, que a una diligencia judicial. ¿Qué diferencia habría existido que el material que se llevaron, haya sido tomado en horas del día, con una indicación inicial exacta de lo que se trataba la diligencia?

Para completar el clima de terror que vivió mi familia, los asaltantes, no motivaron su acción, no hicieron una acta de los bienes que se llevaron, destruyeron todo el orden en el que teníamos nuestra casa, se llevaron unidades de memoria no solamente con documentos profesionales de mi esposo, sino también con documentos personales, familiares, fotografías, de momentos dichosos, documentos de mi hija, trabajos de su colegio.

Finalmente, a los pocos días, conocemos que el presidente de la República, anuncia que ha revisado esa información, ha visto el video filmado durante todo el proceso.

El impacto psicológico, moral y emocional de mi familia en general y el de mis hijos menores de edad y mío en particular, ocasionado por los hechos narrados, rebasa cualquier límite razonable de lo que legalmente una familia deba aceptar como legítimo. La brutal incursión a mi hogar ha destruido de manera irreparable la ilusión que la Navidad ejercía en mis dos pequeños niños, especialmente en José Emiliano de 6 años de edad, quién jamás olvidará que a la noche siguiente a la que él recibe los regalos del Niño Dios o de Papa Noel, unos encapuchados sometieron a su familia, empujaron alevosamente a su madre, forcejearon con su padre, alzaron la voz alevosamente.

Este acto de terrorismo de estado, disfrazado de diligencia judicial, usurpó las ilusiones de mis hijos, les robó tal vez para siempre la idea de una noche de paz y amor. El daño moral de esta noche de terror, es incuantificable.

A la mañana siguiente de esa noche y madrugada de terror, mi pequeño José Emiliano, con su inocencia de niño me confesó que él se daba cuenta de lo que ocurría, que temía que esos hombres de negro le hicieran daño. Tenía terror mirarles encapuchados. ¿Qué niño no se aterroriza ante un rostro encubierto, aún del de una persona que ellos conocen perfectamente? Mis hijos debieron soportar las miradas de 10 encapuchados y armados como para la guerra, que miserablemente deambulaban el departamento, hacían sonar sus botas, amenazaban actuar ante cualquier situación, hacían ademanes de controlarlo todo a la fuerza. ¿Es ésta una manera con la que el gobierno adopta medidas para prevenir toda forma de violencia, en contra de mujeres y niños?

No encuentro el menor sentido a la manera como el fiscal ecuatoriano Galo Chiriboga, ordenado por el presidente Rafael Correa, dispuso la realización de una diligencia judicial. Por qué eligieron la noche, por qué eligieron la Navidad; por qué enviaron a encapuchados; por qué fueron armados como para la guerra; porqué no respetaron al menos el sueño de mi pequeño José Emiliano, que en realidad era una forma de autoprotección que mi niño estaba aplicando. ¿Es que en las revoluciones socialistas los niños no cuentan? ¿O es que se están reeditando métodos soviéticos, cubanos de anular la voluntad de las personas destruyendo moralmente a sus familias, muy similares a los utilizados por las cruentas dictaduras del Cono Sur?

 

Fuente http://www.ecuadorenvivo.com/politica/24-politica/9703-conyuge-de-fernando-villavicencio-responsabiliza-a-rafael-correa-por-allanamiento-presento-denuncia-en-la-defensoria-del-pueblo.html#.UtB0zbSPj1a

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