Neptalí Casa: ‘El toro de lidia está criado para morir en la plaza’

Fuente El Universo

“Ya se veía venir, es una lástima que Quito y el país entero se queden sin la Feria”. Es la sentencia de Neptalí Casa, de 58 años y conocido como Tortuga. Se desempeña como banderillero en las corridas de toros. Durante sus 33 años de actividad recuerda que nunca se ha producido una suspensión de este tipo. Estaba a dos años de retirarse del mundo taurino, pero ahora cree que debe adelantar su despedida.

“Lastimosamente los que gobiernan el país han coartado la posibilidad de matar al toro a través de una consulta popular inconstitucional; luego prohibieron que los niños ingresen a los toros. Y ahora el Municipio da oídos a los de Diabluma (organización antitaurina) para que se prohíba el ingreso a menores de 18 años. Esto no puede ser así, debemos tener la libertad de llevar a los hijos a los espectáculos que uno desee”, dice el reconocido banderillero.

Se lamenta porque los integrantes de la Unión de Toreros se quedan sin trabajo. “Pero también no habrá para los sastres, vendedores de sombreros, boletos, empanadas… Y ellos esperan diciembre para llevar algo para sus hijos en Navidad”, dice el banderillero.

Agrega que muchos ya han hecho gastos. “Me mandé a hacer tres vestidos para esta feria que cuestan entre 3.000 y 4.000 dólares cada uno; la montera (gorro) cuesta $ 800, las medias $ 200 y los capotes igual. Un matador se viste con unos $ 6.000 o $ 7.000. En la Feria de Quito sí se gana dinero y nos merecemos porque esta profesión es riesgosa”, justifica.

Tortuga cuenta que tiene 17 operaciones por cornadas. Las más graves, en el recto y en el talón; tengo cicatrices en todo el cuerpo por las cornadas de los toros, me he recuperado pronto, es parte del trabajo”.

Los banderilleros deben estar atentos en todo momento, en caso de una cornada al torero. Se encargan de poner las banderillas. Casa defiende las corridas: “Esto no es tortura porque hay adrenalina, el toro de lidia está criado para morir en la plaza, se hizo para morir como héroe, peleando en una plaza. Si fuera tortura, entonces la gente debe dejar de comer pavos en diciembre, yo le veo absurdo”.

Agrega: “A los que no les gustan los toros, que no vayan. Así como a mí no me gusta el rock que propone el grupo que trabaja para el gobierno, Diabluma, pero yo respeto eso. A ellos les dan oídos a nosotros no”.

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