Respuesta a la carta remitida por el Embajador del Ecuador en España, relacionada con una entrevista a Fernando Villavicencio, publicada en El País.

ecuador

Señor

Javier Moreno

Director de El País de España

Presente

CC: Eva Saiz, El País, Washington.

Muy cordialmente:

Respuesta a la carta remitida por el Embajador del Ecuador en España, relacionada con una entrevista a Fernando Villavicencio, publicada en El País.

“Repiten sin imaginación falsas verdades, verdades a medias

y mentiras convertidas en verdades”

Eduardo Galeano

Con la del último fin de semana, ya van como ochenta sabatinas en las que se solazan nombrarme; y hasta ahora el Presidente Rafael Correa no sabe si soy investigador, dirigente sindical, experto petrolero, periodista o “denunciólogo”. Pero a este “Don Nadie que no ha ganado ni una elección”, me tiene como un pelo en la punta de la lengua, me sueña, no duerme, me ve hasta en la sopa, me siente como piedra en el zapato; y entonces, espera el sábado para infamarme y con ello, redimirse y complacerse a sí mismo. Soy para el Presidente, una obsesión.

Yo, Fernando Villavicencio, en verdad, estudié en la Universidad Central del Ecuador, en la Politécnica Salesiana y me gradué de periodista, en la Universidad Cooperativa de Colombia, con una tesis que en su tiempo, también me valió persecución, pero que al fin la plasmé en el libro, “Ecuador, peaje global”. Me gradué en buena Ley, es decir, sin copiar del “rincón del vago”, o a Patricia Chávez Burbano, como lo hizo el actual vicepresidente Jorge Glas. Me gradué con esfuerzo propio, sin trafasías, sin tránsfugas, sin mentiras, sin engañar a toda una comunidad como a su tiempo lo hicieron la mamita, Vinicio y Fernando Alvarado para graduarse los tres, con la misma tesis, en combo. Jamás habría sido capaz de falsificar un título superior al estilo del primo Pedro Delgado; y mucho peor, inscribir una maestría cuarenta años después, sin contar con el requisito previo que es el título de tercer nivel, como lo hizo el ex ministro Wilson Pastor, hoy Embajador en Viena. Yo, humilde pero altivamente, soy un profesional bien habido, probo, solvente.

Los graduados en combo son los tinterillos de cabecera del Presidente Correa. Por ahí se explica entonces, el poco conocimiento sobre periodismo que demuestra Fernando Alvarado, cuando es él quien redacta el panfleto que lo asume el ciudadano electricista, ex dirigente sindical de INECEL, ex empleado de Abdalá Bucaram y Fabián Alarcón, (¨partidocracia corrupta¨), que hoy funge de Embajador de Ecuador en España, y lo hace terciar en un debate que no conoce, ni le incumbe.

Como la gota de agua que horada la piedra, mis investigaciones enardecen al poder, provocan arrebatos y desnudan su soberbia; convierten a un técnico eléctrico en crítico del periodismo y en juez, cuando repite textualmente lo que se dice en las sabatinas y desde los mails de Fernando Alvarado.

Más por mala fe que por desconocimiento, también ya son como treinta sabatinas en que el Presidente repite, lo replica Calahorrano y demás funcionarios del Gobierno, como lo haría cualquier amigo de Hitler, que no he cumplido una sentencia, y así, por repetición, convierten la mentira en premisa verdadera. Sí, esa sentencia a la que hace referencia el Electricista y lo recalienta cada tres meses Orlando Pérez con tinta china en el diario oficial El Telégrafo, es otra presea en mi vida. La sentencia de julio de 2008, redactada por la justicia correísta, desconoció la amnistía que me otorgó la Asamblea Constituyente en marzo de ese año; este hecho figura entre los primeros arrebatos del manicomio jurídico en el que vivimos actualmente en Ecuador.

Los apoderados y patrocinadores de Petrobras, los mismos de Trafigura, empresa a la cual Rafael Correa, la llamó ¨mafiosa¨, me enjuiciaron por escribir el libro Ecuador peaje global, (tesis para mi grado de periodista), en el cual revelé uno de los más grandes despojos en el sector petrolero, la entrega fraudulenta del campo Palo Azul a Petrobras. Pero, fue el Fiscal Galo Chiriboga -implicado en el caso cuando ejerció los cargos de Presidente de Petroecuador y Ministro de Petróleos-, quien liberó de responsabilidad a Petrobras, pidiendo el archivo del juicio por peculado, planteado por su antecesor Washington Pesantez; por un perjuicio superior a los 2 mil millones de dólares. Reitero, aquella sentencia purifica mi existencia.

La mala fe salpica hasta a las matemáticas. En la sabatina el Presidente acusó que he recibido una liquidación de 400 millones de dólares de Petroecuador. Con esa cifra hubiese comprado todos los canales de televisión del Ecuador, y me daba la vuelta al mundo en ochenta días, alertando sobre la ausencia de libertad en mi país. Pero, en honor a la verdad fueron 400 millones de sucres… sucres devaluados (25.000 sucres por dólar), que al año 2000 representaron apenas 17 mil dólares. Ese es un ejemplo de cómo la temeridad de un Mandatario puede convertir en millonario a un humilde ser humano, y socavar la dignidad de toda una familia.

El Presidente tiene por lo menos doble discurso, a quien “no sabe prender una computadora”, le dice Hackeador; al caricaturista de diario El Universo, Bonil, de quien decía que “para pasar bien el día, lo primero que hacía es verlo”, ahora lo llama agitador social; es el mismo Presidente que abrazaba “por su espíritu revolucionario” a la ex Presidenta de la UNE, Mery Zamora, y ahora lo acusa de terrorista; a Martha Roldós la llama agente de la CIA; y, por último, a mí, quien según él soy un “inútil”, me manda a allanar la casa a media noche, en navidad, con sus delegados, armados y en pasa montañas, solo para secuestrar información, que históricamente ha sido el arma a la que más temen los corruptos.

Sí, soy un inútil que ha publicado decenas de reportajes y ensayos periodísticos en importantes medios del país y el extranjero, y diez libros, algunos de los que al Presidente, le quitan el sueño, le hacen sudar frío y le atosigan con pesadillas. Como sonámbulos estuvieron los agentes que allanaron mi morada, aterrorizando a mis hijos, buscando a la “elektra”, porque en mi elektra[1], está la información que necesita Alexis Mera para lavar sus miedos. Sin embargo, no podrán disipar sus temores, porque su “revolución” ya fue retratada de cuerpo entero en los libros de mi autoría “Ecuador Made in China” y “El Discreto Encanto de la Revolución Ciudadana”.

Como un tigrillo acorralado se lo vio en la sabatina 358, al responderme sin haberlo convocado; estuvo bravo pero se lo advirtió impotente, inferiorizado por las tajantes verdades que expuse a la prensa internacional; es que en la CNN no puede imponer una cadena de la SECOM, ni su poder puede ordenar el allanamiento de la cama en que Yo yazco en esta parte del mundo.

Su desesperanza era evidente, el Presidente no podía utilizar con el diario El País el mismo remedio: lapidar, maltratar y hacer daño, lastimar en lugar de convocar, confundir y descalabrar la verdad como lo hace la SECOM en Ecuador.

Y como la sentencia a la que se refiere Calahorrano en su carta a Diario el País, afirma que debo cumplir 18 meses de cárcel, 200 mil dólares de multa y ofrecerle disculpas a su majestad, empiezo por la última parte: le ofrezco disculpas por lo que le dije ayer, por lo que estoy diciendo hoy; y, por lo que le voy a decir mañana. Hasta mañana.

Atentamente

Fernando Villavicencio Valencia

 

Fuente https://www.facebook.com/fevillavi

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Un comentario

  1. Raul Milani says:

    Vale la pena leerla!!!!

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