RÉQUIEM POR UNA REVOLUCIÓN

Carroza 2

Un silencio respetuoso se apodera de los beneficiarios de la revolución ciudadana; la música, que desgarra las gargantas de las trompetas empuñadas por músicos somnolientos que despiden un fuerte tufo aguardentoso, anuncia el paso del cortejo fúnebre. Luto revolucionario. Caras largas, ojos llorosos, narices mocosas, los deudos no se dan abasto con tanto abrazo y condolencia, tristeza a flor de piel.

El cielo se nubla, truena, como clamando justicia. Las pompas fúnebres han llegado a su clímax, el fastuoso cortejo, digno de la revolución, no ha escatimado en nada, incluso supera a las, ahora, añoradas celebraciones por las victorias electorales.

Ya se lo divisa está a punto de llegar al sitio escogido por ellas y ellos para celebrar la misa de honras fúnebres, el CNE. Una figura solitaria camina a paso lento, lleva en sus manos un adorno, parece una corona mortuoria hecha de papel crepé color verde flex… ¡ES EL MASHI! La expresión en su rostro lo dice todo, no hacen faltan palabras. Lleva un traje gris, corbata verde espantoso, camisa blanca. El luto lo lleva dentro, bien adherido al espíritu socialista y revolucionario, trata de aparentar firmeza y resignación pero se siente como Cristo en procesión de viernes santo: crucificado con clavos en las manos y coronado de espinas verdes.

Detrás del Redentor revolucionario caminan en doble fila de a cinco las asambleístas, las más elegantes, las más hermosas, las más apetitosas, las bien tratadas, las mimadas, las “mal culeadas” fueron lanzadas al fondo del cortejo en calidad de lloronas. Los varones asambleístas, en un gesto espontáneo, decidieron dejar a un lado el traje sastre y llevar para esta triste ocasión camisetas estampadas con el rostro del Che Guevara, para, según ellos, enviar el mensaje de que el mashi fue traicionado como el guerrillero.

Ministras y ministros, gais y lesbianas, taxistas y tricicleteros – estos últimos obligados so pena de perder el permiso de operación – acompañan la comparsa luctuosa. Una multitud de gente del vulgo se arremolina en danza de colores, de los que sobresale el verde flex, alguien atina a decir que el desorden es por la indignación y el dolor que sienten, otro anota que llegaron el pan con queso y los tampico.

¡Un error, un maldito error! Fue el causante de la tragedia, lo peor, un error cometido por otros pero aceptado ingenuamente por un cándido alcalde que ahora oculta su rostro con una capucha de cucurucho, lleva enrollados en el pecho tres metros de alambre de púas, carga una pesada cruz, y cubre sus miserias con una especia de taparrabo verde, para ver si haciendo está penitencia el Ser Supremo de la revolución ciudadana le perdona la enorme cagada que hizo.

El Insuperable pide, no, suplica, mejor, implora, el voto de los quiteños. Se muestra humilde, acongojado, sufrido, triste, se esfuerza para no romper en llanto.

-¡Si pierdo Quito me quitan el banquito, no sea malito, regale un votito…!

Una vez más el fantasma de las conspiraciones le atormenta, los recuerdos del trucho 30S invaden su memoria, tiembla porque esta vez no hay como inventarse un secuestro que sea medio creíble.

La revolución ciudadana, esa que tenía pensado quedarse en la teta trescientos años, está a punto de sucumbir y desparecer del mapa. El Iluminado habla de traición, de desestabilización, de puñalada rastrera. De la noche a la mañana el ochenta por ciento de aceptación popular se desvanece, es necesario pedir el favorcito que den dando una manito a figuras reconocidas: le pagan el taxi al Negro Paz, le matan de las iras, por un ratito no más, al Lenin Moreno que estaba viendo las encuestas y matándose de la risa y le hacen escribir una carta diciendo que el Barrera es un buen guambra, medio bruto, pero es pana. Bajaron, de urgencia, las multas y los peajes, hasta ofrecen devolver lo que se ha cobrado en exceso; cuando otro candidato dijo que bajaría los impuestos lo tildaron de ignorante, pero ellos lo hacen no porque este mal cobrar por todo, sino porque fue un error cometido en una administración pasada y el muy mamerto del Barrera no se dio cuenta y por eso no más es todo lo que están padeciendo los revolucionarios. ¡Chuta! Tampoco se puede entregar la capital de la revolución ciudadana a otros por esa pendejadita, el jefecito ya dijo que eso no lo permitirá.

La ley mordaza y la persecución a medios y periodistas, el nuevo código penal, los diez de Luluncoto, Bonil, los jóvenes del Central Técnico, los allanamientos a los domicilios de Cléver Jiménez y Fernando Villavicencio, los insultos diarios a los ciudadanos por el simple hecho de pensar diferente, el Chamo Guevara, el Yasuní, los médicos tratados peor que a delincuentes, los jubilados, la falta de médicos en el IESS, la falta de medicinas, Gastón Duzac, el primo Pedro que se fue a una fiestita y no regresa, el juicio a los autores del Gran hermano y los veedores enjuiciados por decir lo mismo que dijo el Fabri a los cuatro vientos, los comecheques, los negocios petroleros, el endeudamiento agresivo con los chinos, la refinería del Pacífico, la metida de manos en la justicia y en todos los poderes del estado, los caballos de Jairala, la virada de la tortilla para que los ricos coman mierda, mierda, la postulación de la “puta de tu madre”, los juicios a Emilio Palacio y El Universo, los medios incautados y no vendidos, La Clementina del Alvarito, los tractores chinos embodegados, la narcovalija, los ciento veinte asesores de Patiño, los despidos de miles de empleados públicos, Chucky Seven, el secuestro de Fernando Balda, los perseguidos como terroristas por pedir libertad para expresarse en la televisión pública durante el 30S, los hermanos José Luis y Pablo Guerrero Martínez perseguidos y refugiados en República Checa por defender el derecho de los ecuatorianos a una información pluralista, los insultos a los embajadores gringos, los regalos a los cubanos, las cadenas nacionales para injuriar, las sabatinas, los juicios multimillonarios entablados al Ecuador por las petroleras, los ataques al Sistema Interamericano de los derechos humanos, la represión a marchas pacíficas, el multipropósito Chone, los garrotazos en Monte Sinaí, los ataques a Nebot, la bronca por el puerto de Guayaquil, la inseguridad, las narcoavionetas, los perseguidos por el 30S,  la violación de una niña por Jorge Glas Viejó, los abusos en la utilización de bienes y recursos públicos en campañas electorales, las familias enteras en la función pública, etc…

-¡LES PIDO QUE NO ME ABANDONEN, CUALQUIER DIFERENCIA LA ARREGLAMOS DESPUÉS DE LAS ELECCIONES, YA…!

Resulta inconcebible que por una minucia los ecuatorianos se olviden de lo bueno que es el Ilimitado, que no vean todo el cemento que ha puesto en todo lado, ha sido tanto, que pasará a ser conocido y reconocido como: ¡EL GRAN ENCEMENTADOR…!

Los lamentos se multiplican, el golpe es demasiado duro como para sostenerse en pie, el Todopoderoso, amo y señor de la revolución ciudadana, cae de bruces contra el suelo duro y frío, siente el golpe y queda tendido en el piso como un monigote. A la primera derrota electoral, y en seccionales, la revolución desaparece. Las palabras apocalípticas son lanzadas como jabalinas incandescentes por la propia boca del líder verde flex. El otrora arrogante, prepotente, autosuficiente, vanidoso, petulante, adefesioso, malcriado, abusivo, inflexible, sobradote, machazo, yace en el suelo, no se mueve, es incapaz de recuperarse, permanece aplastado por el peso de su enorme ego.

La revolución ciudadana, que tanta gala hizo de ser indestructible, de ser monolítica, de ser la envidia del mundo entero, se derrumba por obra y gracia de un joven candidato a la alcaldía de Quito que le apostó a la esperanza, a la dignidad, al valor, a la verdad, al diálogo y, sobre todo, al orgullo de una ciudad que fue y es un ejemplo para el mundo, les recordó a los quiteños que: ¡Quito es Luz de América! que el primer grito de libertad se dejó escuchar en esta noble e hidalga ciudad mestiza, que los quiteños aunque generosos, jamás sometidos, que la libertad no se negocia, que la razón y la verdad no se doblegan.. ¡LES RECORDÓ A LOS HERMANOS QUITEÑOS QUE QUITO ES LA CAPITAL DE TODOS LOS ECUATORIANOS Y QUE DEBE SER DEVUELTA A LOS CIUDADANOS!

Adrian Zabala

Por Adrian Zabala

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