CUBA – ECUADOR: Cubanas víctimas de explotación sexual en Ecuador eran chantajeadas

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Quito, Ecuador — La trata de personas con fines de explotación laboral no es denunciada por las víctimas. Las autoridades dan con los perjudicados por operativos y trabajos de inteligencia que revelan el delito.

Por ejemplo, ninguna de las 72 personas que ejercían la prostitución en diferentes centros de tolerancia de Quito y que fueron rescatadas como parte de la operación “Medusa”, realizada el 10 de abril, reportaron haber sido objeto de trata o de tráfico de migrantes.

Sin embargo, tras seis meses de averiguaciones, la Fiscalía y la Policía identificaron la existencia de una red internacional con nexos en países de la región, de Cuba y también de Estados Unidos. En una rueda de prensa, el viceministro del Interior, Javier Córdova, explicó que la mayoría de mujeres eran cubanas y que los tratantes captaban a las víctimas en el país caribeño ofreciéndoles prometedores futuros en Norteamérica.

De acuerdo con las investigaciones policiales, las perjudicadas planeaban llegar a EEUU utilizando Ecuador como país de tránsito en el que, según les explicaban, no estarían más de cuatro o cinco días. Pero la realidad cambiaba cuando pisaban suelo ecuatoriano. Los delincuentes utilizaban chantajes económicos para obligarlas a ejercer la prostitución.

Las víctimas tenían una deuda inicial de $3,000. Este valor cubría los boletos de avión. Además, les ofrecían legalizar su estadía en el país con cartas de invitación, documento que en la actualidad ya no se exige en Ecuador. Ya en el país, la deuda se incrementaba a $8,000 y, si el plan era viajar a EEUU, subía a $15,000.

La ruta y el contexto

El recorrido iniciaba vía aérea hasta Ecuador. Luego viajaban por tierra a Colombia. Desde ahí se transportaban por mar rumbo a Panamá y luego nuevamente en transporte terrestre hasta Estados Unidos.

Verónica Feicán, asesora del Ministerio del Interior en temas de trata, señaló que este delito forma parte oficialmente del crimen organizado. Explicó que el fenómeno no es nuevo y que los delincuentes buscan sectores vulnerables en los países de origen de las víctimas para hacer falsas promesas de progreso.

La renta de departamentos, los gastos de alimentación y el cuidado personal son asumidos por las mismas víctimas, que se ven obligadas a prostituirse.

Feicán señaló que en el caso de la operación “Medusa” todas las mujeres rescatadas fueron calificadas en un inicio como víctimas de trata. Por ello, ingresaron a casas asistenciales de protección. Sin embargo, luego se concluyó que algunas (no especificó cuantas) lo hacían voluntariamente.

Según Feicán, a aquellas que aseguraron haber sido explotadas sexualmente se les dio la opción de quedarse, regresar a su país o escoger un tercer país. Precisó que para ello, existen convenios bilaterales firmados hasta ahora con Perú y Colombia y que está en proceso establecer acuerdos similares con Honduras, México y Guatemala. (FLC).

Millonarias ganancias

Según la Organización Internacional del Trabajo (OIT), en América Latina y el Caribe se mueven alrededor de $12,000 millones por 1.8 millones de personas que realizan trabajos forzosos. Según el organismo, el 90% de esas ganancias proviene de la explotación sexual con fines comerciales.

Casi 21 millones de personas serían víctimas de trabajos forzosos en el planeta. Esta explotación genera alrededor de $150,000 millones, de los cuales $99,000 millones provienen de la explotación sexual. Estas cifras, que también incluyen casos de trata de personas, fueron presentadas en Ginebra la semana pasada.

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