Colombia El fantasma de las FARC se impone en las elecciones

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Los dos grandes favoritos, Juan Manuel Santos y el uribista Zuluaga, se enfrentan a cara de perro en una campaña marcada por las negociaciones con la guerrilla

Ante las elecciones de mañana en Colombia, las encuestas han sido claras. A los colombianos les preocupa el paro, la salud, la educación y la corrupción. ¿Las negociaciones con la guerrilla de las FARC? Es un asunto que figura en quinto lugar en la lista de prioridades. Toda una paradoja en un país con más de 200.000 muertos tras más de medio siglo en conflicto. Sin embargo, «la paz» –o la guerra– ha dominado la campaña de los dos candidatos que figuran como grandes favoritos: Juan Manuel Santos, que busca su reelección como presidente, y Óscar Iván Zuluaga, candidato promocionado por el expresidente Álvaro Uribe Vélez.

En tanto Santos basa en buena parte su reelección en las negociaciones, Zuluaga se opone de forma radical a las mismas y exige un alto el fuego unilateral antes de sentarse en la mesa.

«No votaré por Santos porque no creo en las FARC», comentó a este diario Cristina Aparicio, 42 años, arquitecta. En 50 años los colombianos han visto a las FARC secuestrar a destajo –en 2002, hubo cerca de 2.500 secuestros–, poner bombas, asesinar con un tiro en la nuca y romper negociaciones. ¿Cómo creerles? Pero en la otra orilla está la voz académica, la de los editoriales y analistas, que, en las últimas semanas piden votar por Santos, o mejor, por la posibilidad de paz que ofrece. El voto, sin embargo, es de infarto.

Los sondeos otorgan a Santos un 27,1 por ciento de los sufragios frente al 26,6 a Zuluaga. Mientras un buen porcentaje de los 33 millones de potenciales votantes no quiere ver a las FARC reinsertándose a la vida civil o haciendo política en el Congreso, la otra mitad mira modelos como la paz en Sudáfrica, conflicto con el que tantas veces han comparado a Colombia. Y el discurso de tolerancia e inclusión empieza a calar.

La paz, en juego

«Las condiciones para la paz nunca, en toda la historia reciente de Colombia, habían sido tan favorables como ahora. En estas elecciones lo que está en juego es ni más ni menos que la paz con las FARC», le dijo a ABC Camilo Echandía, profesor e investigador de la Universidad Externado de Colombia.

En su más reciente estudio «La guerra en las coyunturas de negociación» Echandía explica el por qué. Primero: por primera vez la correlación de fuerzas está a favor del Estado. En las últimas negociaciones (2000- 2002), las FARC contaban con 16.000 hombres, hacían presencia en por lo menos 28 de los 32 departamentos, tenían a sus líderes completos incluyendo cuatro determinantes que ya murieron: Manuel Marulanda Vélez, alias Tirofijo, líder histórico de esta guerrilla; Jorge Briceño, alias Mono Jojoy, líder militar, Alfonso Cano, quien reemplazó a Tirofijo y Raúl Reyes, el canciller de las FARC.

Hoy la guerrilla más antigua del continente cuenta con 8.000 hombres. Su poderío militar es exiguo. Esto explica el segundo argumento de Echandía: si las FARC están negociando en serio –la semana pasada, por ejemplo, se comprometieron a romper cualquier vínculo con el narcotráfico en el pos-conflicto, negocio que les representa ingresos de 2.000 millones de dólares anuales – se debe a las reformas militares de los gobiernos anteriores.

Durante el gobierno de Andrés Pastrana (1998-2002) la inyección de 7.000 millones de dólares del Plan Colombia –como se conoció el acuerdo entre EE.UU y Colombia para terminar con el conflicto- le permitió al Uribe impedir la expansión de las FARC con duros ataques militares. Las cifras de esa supremacía son claras. Mientras entre 1996 a 1998 las FARC producían más de 15 duros ataques por año, en 2010 estos ataques fueron inexistentes. Por eso más que el conflicto, en Colombia se habla del postconflicto. El problema: los candidatos no han tocado el tema. Y eso es lo que se necesita.

http://www.abc.es/internacional/20140524/abci-colombia-elecciones-farc-201405231816.html

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