CHILE – PERU’: “Las relaciones (entre Perú y Chile) pasan a una etapa de normalidad absoluta”

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Ricardo Lagos Escobar. Ex presidente de Chile (2000-2006) y ex ministro de Educación (1990-1992) y de Obras Públicas (1994-1998).

Christian Ninahuanca A.

El viernes, cuando la vorágine periodística estaba detrás de la entrega a la justicia de César Álvarez, un ilustre visitante estaba en Lima, el ex presidente chileno Ricardo Lagos, quien participó en una reunión sobre cambio climático en la Cancillería, habló con el presidente Ollanta Humala y dio una entrevista a La República.

¿Cómo observa el desarrollo de las relaciones políticas y económicas de Chile y Perú, tras el fallo de la Corte de La Haya por el diferendo marítimo?
Probablemente alguien puede decir que hay un antes y un después, pero tal como se planteó, creo que ambos países tenían claro la necesidad de que pasado el momento del fallo, se vería la forma de cómo se podía implementarlo. Eso implica avances respecto de las líneas de base, el trabajo técnico, etc. Como me ha explicado en la reunión que he tenido (el viernes último) con la ministra de Relaciones Exteriores (Eda Rivas), Perú está preparando las modificaciones de tipo legal que esto implica, de igual manera en el caso de Chile se está avanzando, y probablemente se quiera volver a tener las reuniones del 2+2 (ministros de Relaciones Exteriores y de Defensa de ambos países). De manera que yo diría que las relaciones pasan a una etapa de normalidad absoluta.

De acuerdo con las reacciones parecía que un país había ganado y el otro perdido…
Bueno, creo que eso es relativo, verdad. Porque el fallo lo que hizo fue buscar un camino intermedio, porque no fue la bisectriz que pedía uno (Perú), no fue el paralelo que pedía el otro (Chile). Eso puede ser objeto de discusión, si (la Corte de) La Haya está evolucionando hacia una forma distinta de interpretar el Derecho, pues a ratos dice que por sobre el Derecho puede estar un sentido de justicia o de equidad. Pero creo que eso ya es materia de los académicos de interpretar los fallos. Lo importante es que hubo una definición y que esa definición, entendemos, deja resuelto los problemas que estaban pendientes.

Problemas de frontera que entre Perú y Chile ya no existen, ¿verdad?
Eso es lo que yo entiendo, que después de esto no existen.

La presidenta Michelle Bachelet acaba de emprender una reforma tributaria que tiene algunas resistencias, ¿qué opina sobre ello?
Bueno, dos prevenciones. Primero no me gusta mucho hablar de política de mi país en el exterior. Segundo, mucho menos un ex presidente debe andar diciendo cómo lo hace un sucesor de uno. Dicho esto, lo único que quisiera manifestar es que Chile y buena parte de los países de América Latina están entrando a un ciclo distinto, un ciclo político de una ciudadanía mucho más empoderada, mucho más educada, mucho más consciente de sus derechos, a partir de la red de internet y todo aquello.

¿Es más democrático?
Estamos acostumbrados a que nuestros sistemas democráticos impliquen una democracia representativa, pero nuestra ciudadanía cada vez reclama y quiere una democracia más participativa. Entonces el gran desafío en este nuevo ciclo es cuántos grados mayores de participación va a tener la democracia, pero que sea compatible con un buen gobierno, porque usted no puede pretender que un país sea gobernado por millones de personas simultáneamente. Creo que esto es un tema, un nuevo ciclo que escucha más y que obliga más participación.

¿Y en lo económico?
También es un nuevo ciclo económico. Mire usted el crecimiento de Perú, mire usted el avance de una ciudadanía que está dejando atrás la pobreza, pero esa ciudadanía que deja atrás la pobreza tiene la sensación de que la dejaron por sus propios pies, por su propio esfuerzo, ahora son sectores emergentes que miran hacia los segmentos medios y tienen otras demandas. Entonces, del punto de vista económico, nuestros gobiernos descubren que ahora el tema no es solo reducir pobreza. Ciertamente debemos seguir reduciéndola, aún quedan bolsones de pobreza. Pero las nuevas demandas son mucho más complejas y desde el punto de vista social empieza a emerger con tanta fuerza el asunto de que una cosa es reducir pobreza y otra cosa distinta es reducir desigualdad en los ingresos, y esto es mucho más difícil.

¿Cómo se da esto en su país?
Lo que está ocurriendo en Chile, y en muchos países, es que así no es posible mantener un nivel de desarrollo económico. No hay ninguna diferencia en la distribución de ingresos antes y después de impuestos. Los niveles de desigualdad antes de impuestos en Chile es un Gini de 0,53 (el coeficiente Gini es una medida de la desigualdad, que va entre 0 y 1, en donde 0 corresponde a la perfecta igualdad –todos tienen los mismos ingresos– y donde 1 es la perfecta desigualdad –una persona tiene todos los ingresos y los demás ninguno–) y los niveles de desigualdad después de impuestos es prácticamente lo mismo (Gini de 0,53). Distinto es lo que pasa con el mundo europeo, donde el Gini es 0,49 antes de impuestos, pero después de impuestos es 0,30. Ah bueno, pero dígame usted, dígame usted la diferencia. Sin embargo, nos encanta compararnos con los países desarrollados. Ahí tenemos todos una tarea pendiente, por lo que hay un nuevo ciclo político, económico y social.

¿A eso apunta la reforma tributaria en su país?
Lo que usted está viendo en Chile es un esfuerzo por cómo damos cuenta de este nuevo ciclo. Por ello está el tema tributario, el tema de cómo mejoramos el sistema educativo, pues saltó de 200 mil estudiantes universitarios en el año 90, a un millón 200 mil ahora, o sea, en un lapso de 20 años se ha multiplicado por seis veces el número de gente en la educación superior, lo cual es muy bueno, muy positivo, pero el problemas es que hay que pagar. Entonces cuando el problema es pagar, podemos discutir cómo se hace, que es el debate que está en este momento en Chile. Pero está claro que esa ciudadanía siente que su hijo llegó a la universidad, dio las pruebas, fue exitoso y no me diga usted que voy a vivir en un país en que porque yo no puedo pagarle la educación a mi hijo, mi hijo no tiene derecho.

¿No todos tienen la capacidad para cubrir una educación cara?
Ahí hay una necesidad de financiamiento muy superior a la que había antes. Por lo cual usted tiene la reforma educativa y cómo lo va a pagar. La expansión del sistema educativo a nivel superior en todos nuestros países es una realidad, pero eso también plantea el tema de calidad educacional.

Es que la educación es uno de los instrumentos para que la brecha de desigualdad se reduzca…
Por supuesto, lo que usted dice es muy correcto, en el largo plazo la brecha aquella entre unos y otros está determinada por el nivel educacional, y en el largo plazo también, digámoslo, la movilidad social se hace a partir de la educación.

Usted ha venido a Lima a participar en reuniones previas a lo que será la Cumbre Mundial de Cambio Climático de las Naciones Unidas a realizarse en diciembre próximo, ¿cómo ve el compromiso con que se toma este asunto?
Es importante que esta cumbre se haga en el Perú, porque el mundo entendió que debía realizarse en América Latina, en consecuencia es una gran responsabilidad para el Perú, y lo está tomando con una tremenda fuerza.

¿Qué propuesta concreta se va a plantear en esta reunión?
Hay un esfuerzo para coordinar una posición común de latinoamericana, entendiendo nuestros puntos de vista distintos, diferencias geográficas y otras. Pero no me cabe ninguna duda de que podemos consensuar una política común frente a este tema, con lo cual estaremos demostrando al mundo que es posible consensuar diferencias.

Fuente: LaRepublica.pe

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